Si compras o arriendas un auto, ¡cuida tu dinero!
¿Qué es mejor, comprar o alquilar un auto? Esa es una pregunta que se oye con frecuencia de parte de quienes necesitan un vehículo. En realidad, si te gusta estrenar carro nuevo cada dos o tres años, y si no tienes para comprar con una entrada grande, estas dos razones te incluyen en la lista de los que deben alquilar en vez de comprar. Claro, antes de decidirte a rentar tu auto, también tienes que tener en cuenta las condiciones que te ofrezca la agencia, así como los siguientes aspectos básicos:
No te guíes sólo por la cantidad del pago mensual ofrecido. El agente podría hacer que luzca atractivo hasta el peor arreglo. Antes de alquilar, entiende bien en que qué consiste el negocio y si de verdad te conviene.
Si alquilas por la duración de la garantía del fabricante, nunca tendrás que pagar por arreglos grandes.
Aunque puedes alquilar sin dar una entrada, si puedes poner un poquito de dinero al principio, te bajarán los pagos mensuales.
Si terminas un contrato de arrendamiento antes de la fecha acordada, te puede costar mucho dinero.
También tendrás que pagar de más por cada milla adicional que conduzcas por encima de la cantidad que indica el contrato.
Como el auto no es tuyo, no puedes cambiarlo, ni pintarlo, ni mejorar sus equipos.
No lo trates mal. Piensa que al final del contrato puedes -si quieres y si te gustó manejarlo- comprarlo por una cantidad predeterminada al principio del arreglo.
Firma sólo contratos del tipo close-end, pues al final de éstos, si el auto vale menos de lo que se calculó al inicio, la compañía -no tú- absorberá ese costo. De todos modos, alquila una marca de auto que se deprecie poco; así pagarás menos.
Cuando compres un vehículo nuevo, seguramente te ofrecerán una garantía extendida. Pero solo si planeas conservar tu auto durante largo tiempo, te convendrá tener una garantía extendida, pues considera que la del fabricante siempre cubre los primeros años. Por otra parte, si el auto que te interesa tiene una excelente reputación, probablemente una cobertura extendida estaría de más. Si la adquieres, no tienes que hacerlo en la agencia, ni tampoco en el momento de comprar el carro. Podrías esperar para comprarla -y al mismo precio- hasta 24 meses o 24 mil millas luego de haberte hecho dueño del auto. La única ventaja de adquirirla al mismo tiempo es si te agregan su costo al financiamiento general.
Muchas veces el fabricante mismo ofrece una garantía extendida que te permite reparar el auto en cualquier agencia o que te autoriza la reparación con más facilidad. Busca en Internet, bajo extended-warranty policies, y encontrarás una variedad de precios.
Lee los detallitos antes de firmar. Fíjate si tienes que pagar un deducible por cada visita o por cada problema que te reparen, y precisa bien qué piezas están cubiertas y bajo qué condiciones -a veces te exigen que, para reparar tu auto, tienes que presentar prueba de que le hiciste chequeos regularmente-. Además, si usas mucho tu vehículo, busca una garantía que cubra más millas que tiempo de uso.
No te guíes sólo por la cantidad del pago mensual ofrecido. El agente podría hacer que luzca atractivo hasta el peor arreglo. Antes de alquilar, entiende bien en que qué consiste el negocio y si de verdad te conviene.
Si alquilas por la duración de la garantía del fabricante, nunca tendrás que pagar por arreglos grandes.
Aunque puedes alquilar sin dar una entrada, si puedes poner un poquito de dinero al principio, te bajarán los pagos mensuales.
Si terminas un contrato de arrendamiento antes de la fecha acordada, te puede costar mucho dinero.
También tendrás que pagar de más por cada milla adicional que conduzcas por encima de la cantidad que indica el contrato.
Como el auto no es tuyo, no puedes cambiarlo, ni pintarlo, ni mejorar sus equipos.
No lo trates mal. Piensa que al final del contrato puedes -si quieres y si te gustó manejarlo- comprarlo por una cantidad predeterminada al principio del arreglo.
Firma sólo contratos del tipo close-end, pues al final de éstos, si el auto vale menos de lo que se calculó al inicio, la compañía -no tú- absorberá ese costo. De todos modos, alquila una marca de auto que se deprecie poco; así pagarás menos.
Cuando compres un vehículo nuevo, seguramente te ofrecerán una garantía extendida. Pero solo si planeas conservar tu auto durante largo tiempo, te convendrá tener una garantía extendida, pues considera que la del fabricante siempre cubre los primeros años. Por otra parte, si el auto que te interesa tiene una excelente reputación, probablemente una cobertura extendida estaría de más. Si la adquieres, no tienes que hacerlo en la agencia, ni tampoco en el momento de comprar el carro. Podrías esperar para comprarla -y al mismo precio- hasta 24 meses o 24 mil millas luego de haberte hecho dueño del auto. La única ventaja de adquirirla al mismo tiempo es si te agregan su costo al financiamiento general.
Muchas veces el fabricante mismo ofrece una garantía extendida que te permite reparar el auto en cualquier agencia o que te autoriza la reparación con más facilidad. Busca en Internet, bajo extended-warranty policies, y encontrarás una variedad de precios.
Lee los detallitos antes de firmar. Fíjate si tienes que pagar un deducible por cada visita o por cada problema que te reparen, y precisa bien qué piezas están cubiertas y bajo qué condiciones -a veces te exigen que, para reparar tu auto, tienes que presentar prueba de que le hiciste chequeos regularmente-. Además, si usas mucho tu vehículo, busca una garantía que cubra más millas que tiempo de uso.

















