SAN FRANCISCO.- Dieron las doce campanadas y el hechizo de Cenicienta se desvaneció; de ello se encargaron los Gigantes de Nueva York, que lograron vencer en tiempo extra, a los 49ers de San Francisco, en agonizante y emocionante partido.
Los 49ers, que apenas el año pasado ganaron seis y perdieron 10 de sus partidos, llegaron a la postemporada después de nueve años de ausencia; y aún más: la última final de conferencia que jugó San Francisco, fue en ¡1997!
Jim Harbaugh, debutante entrenador en jefe de los mineros, fue el responsable de esta temporada de ensueño.
Pero desafortunadamente, los Gigantes de Nueva York, que habían sido derrotados ya por San Francisco 27-20 en esta temporada, lograron alzarse con la victoria.
Acciones
Presagio de una tarde triste para los seguidores de los 49ers, el cielo estaba nublado y no dejó de lloviznar durante todo el juego. Fuertes vientos fríos soplaron durante todo el encuentro.
Temprano en el primer cuarto, Alex Smith conectó con Vernon Davis para una carrera de 76 yardas y los primeros siete puntos en el pizarrón; estos dos jugadores fueron los héroes del partido en contra de Nueva Orleans. Pascoe y Manning emparejarían los cartones para que más adelante, el pateador de los Gigantes les diera la delantera por 10 a 7. Pero una vez más la dupla Smith-Davis pondrían arriba a San Francisco en el marcador 14-10.
Y luego todo se fue al traste…
Aunque el futbol americano es un deporte de equipo, no puede ignorarse el hecho de que el número 10 de los mineros, Kyle Williams, es en gran parte el responsable de la caída de San Francisco, pues cometió dos pérdidas de balón que fueron fundamentales para que los Gigantes dieran alcance y rebasaran a los 49ers. El primero de los balones sueltos ocurrió en una patada de despeje de Nueva York, que Wiliams no midió bien y no atrapó, pero que al tocar involuntariamente su rodilla, se convertía en una bola "viva" que fue recuperada por Nueva York. Los Gigantes capitalizarían con siete puntos el error. Era el 17-14.
San Francisco empataría los cartones a 17 y el partido se iría a tiempo extra. Jugadores de ambos lados lucían exhaustos, y como en aquellos viejos videos de los primeros juegos de la NFL, se veían como esos guerreros que jugaban en pasto natural bajos fuertes tormentas, manchados de lodo y aguantando el viento frío.Más: ElMensajero.com
Después de dos ofensivas de no hacerse daño, sería otro error garrafal de Williams lo que daría el gane a los azules: en otra patada de despeje, Williams atraparía el balón e iniciaría el regreso, pero un manotazo de los Gigantes arrancó el balón de sus manos, cayendo directamente en las manos del jugador número 15 Devin Thomas. El balón quedó en la yarda número 24 y después de unas jugadas más, Lawrence Tynes conectaría el gol de campo que dejaba a los 49ers en camino y llevaría a los Gigantes al Super Bowl XLVI.
Los aficionados, que no dejaron el estadio sino hasta el último momento, se retiraron tristes por haber perdido, pero sin duda, satisfechos por una inolvidable campaña de sus 49ers.



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