Masacre en el templo
Otra vez armas, un desequilibrado y una matanza de inocentes
Esta vez fue un templo religioso el escenario de un hecho trágicamente familiar. La irrupción de un hombre armado en un lugar público, con el único motivo que de matar la mayor cantidad de gente posible.
En este caso el Templo Sikh en las afueras de Milwakee, Wisconsin, fue el sitio de un nueva masacre que dejó por lo menos siete muertos y numerosos heridos. La preparación para la ceremonia religiosa fue interrumpida por Wade Michael Page, quien disparó con un revolver contra quien se cruzara en su camino hasta ser abatido por las autoridades.
Nos unimos al dolor de esta comunidad que con su aporte enriquece a nuestro país.
Hace tan solo dos semanas 12 personas fueron asesinadas en un cine de Aurora, Colorado, mientras disfrutaban de una película, ahora el domingo pasado fue un templo religioso.
No hay similitud alguna entre uno y otro hecho más que un lugar público común, de uso diario, que ante la presencia de un desequilibrado -que compró legalmente su arma- es sitio de una masacre. Y ambos son parte de una sociedad innecesariamente armada para nuestro gusto.
Sin embargo, el hecho que Page haya integrado grupos supremacistas blancos y el ataque haya sido contra sikhs es un llamado de atención al odio racial y a la ignorancia que existe en nuestro país.
La comunidad sikh fue una de las más afectadas por los atentados del 9/11. Cuatro días más tarde un sikh fue confundido con un musulmán -por llevar el clásico turbante- y asesinado. Los delitos de odio hacia los musulmanes y los sikhs se incrementaron drásticamente a partir de los ataques.
Este drama viste de luto nuevamente a toda la sociedad . Hechos como este ocurren con demasiada frecuencia, dejando la impresión que nadie está salvo, ni siquiera en un cine o en un templo y esto en sí mismos es otra tragedia.
En este caso el Templo Sikh en las afueras de Milwakee, Wisconsin, fue el sitio de un nueva masacre que dejó por lo menos siete muertos y numerosos heridos. La preparación para la ceremonia religiosa fue interrumpida por Wade Michael Page, quien disparó con un revolver contra quien se cruzara en su camino hasta ser abatido por las autoridades.
Nos unimos al dolor de esta comunidad que con su aporte enriquece a nuestro país.
Hace tan solo dos semanas 12 personas fueron asesinadas en un cine de Aurora, Colorado, mientras disfrutaban de una película, ahora el domingo pasado fue un templo religioso.
No hay similitud alguna entre uno y otro hecho más que un lugar público común, de uso diario, que ante la presencia de un desequilibrado -que compró legalmente su arma- es sitio de una masacre. Y ambos son parte de una sociedad innecesariamente armada para nuestro gusto.
Sin embargo, el hecho que Page haya integrado grupos supremacistas blancos y el ataque haya sido contra sikhs es un llamado de atención al odio racial y a la ignorancia que existe en nuestro país.
La comunidad sikh fue una de las más afectadas por los atentados del 9/11. Cuatro días más tarde un sikh fue confundido con un musulmán -por llevar el clásico turbante- y asesinado. Los delitos de odio hacia los musulmanes y los sikhs se incrementaron drásticamente a partir de los ataques.
Este drama viste de luto nuevamente a toda la sociedad . Hechos como este ocurren con demasiada frecuencia, dejando la impresión que nadie está salvo, ni siquiera en un cine o en un templo y esto en sí mismos es otra tragedia.



















