Jóvenes en SF son los más perseguidos por delitos de posesión de drogas

Buscan impulsar políticas públicas para que la portación de estupefacientes en San Francisco no sea un crimen

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Marihuana cultivada en casa de un estadounidense caucásico en San Francisco.

Marihuana cultivada en casa de un estadounidense caucásico en San Francisco.

Foto: Ricardo Ibarra / El Mensajero

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PUBLICADO: Oct, 23, 2012 12:00 am EST Oct 23, 2012 12:00 am EST print article
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SAN FRANCISCO.— ¿Qué necesita para ser considerado un delincuente en esta ciudad? Al parecer, no mucho: basta con ser joven, afroamericano y vivir en algunas de las zonas menos favorecidas de la ciudad. Súmele a eso el uso de marihuana, y con la actual regulación, es posible que pase en la cárcel un mínimo de 16 meses o en el peor de los casos, un máximo de tres años.

La comunidad afroamericana tiene una tasa de detenciones 19 veces más alta que sus vecinos hispanos, asiáticos y blancos, según datos del Centro sobre Justicia Criminal y Juvenil (CJCJ por sus siglas en inglés).

“Más de la mitad de los crímenes relacionados con drogas involucran a jóvenes afroamericanos, quienes constituyen el 9% de la población joven de la ciudad; y a un tercio de hombres latinos, que conforman el 11% de la población joven en San Francisco”, revela un informe del CJCJ fechado en abril de este año.

Son entonces las llamadas “comunidades de color” las que están constantemente bajo la mira de las autoridades, aunque eso no necesariamente implica que sean ellos los que utilicen más drogas.




¿Quiénes consumen más?

“Al contrario”, dice George Gascón, fiscal distrital de San Francisco. “Las comunidades de color no utilizan más drogas que la comunidad blanca. Hay mucha evidencia que muestra que son las personas blancas de clase media y clase alta las que son más propensas a consumir drogas, en comparación con los afroamericanos y latinos”.

En una conversación realizada la semana pasada, Gascón dio su punto de vista sobre la enorme disparidad que existe en la lucha contra las drogas en el corazón del Valle del Silicio, y que en su opinión, tiene que ver con “realidades sociales distintas”.

“Si eres joven y pobre, afroamericano o hispano, vas a tener un nivel más alto de atención policial por cualquier actividad que realices en la calle”, dijo Gascón.
“Además, es probable que vivas en un lugar donde si estás hablando con tus amigos no vas a estar en tu jardín al lado de la piscina, sino en uno de los edificios de desarrollo urbano (house developments) donde la gente entra y sale, entonces tienes más atención policial”.

Esto implica además que este grupo sea más propenso a ser detenido por la policía, lo que aumenta la posibilidad de que se les descubra en posesión de drogas.




Proyecto SB1506

A pesar de que California es uno de los estados más progresistas —en cuanto a la legislación sobre drogas—, la posesión de narcóticos para uso personal puede ser suficiente para abrir un récord criminal difícil de borrar.

Aquellos que son detenidos con más de una onza de marihuana o con sustancias controladas, como heroína, cocaína o metanfetaminas, pueden enfrentar hasta tres años de cárcel en una prisión estatal, con un costo económico, tanto para el estado, como para los contribuyentes.

En febrero de este 2012, el senador demócrata Mark Leno (San Francisco) presentó un proyecto de ley para que la portación de droga para consumo personal sea considerada un delito menor, que no criminalice a quienes son detenidos.

Ese proyecto se conoce como la SB1506 y cuenta con el apoyo de varias organizaciones y autoridades en San Francisco, incluído el fiscal Gascón.

“Creo de manera muy fuerte que una comunidad no es más segura porque tenga más presencia policial. Creo que esto es importante, pero hay otros componentes importantes, como escuelas, mejores servicios sociales (…) esas cosas van a ser más efectivas en cuanto a reducir el crimen y sostener esa reducción en el tiempo”, opinó Gascón.



Aprender de otros

Curiosamente, dice el fiscal general, son las comunidades más desfavorecidas de San Francisco las que por lo general reclaman más presencia policial para atender la inseguridad y la violencia.
Pero Gascón dice que eso no hace a las comunidades más seguras: “No hay evidencia que vincule esta presencia policial con la reducción del crimen, ni siquiera con el crimen contra la propiedad privada”.

Otras organizaciones como el CJCJ o el Greenbridge Corporate Counsel están de acuerdo en que el consumo de drogas en la ciudad debe ser entendido como un problema de salud pública.

“En Portugal, por ejemplo, no arrestan a la gente por droga, la mandan a tratamiento si lo necesitan. Podemos aprender de otros ejemplos”, dijo el abogado Khurshid Khoja, del Greenbridge Corporate Counsel.

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